Tienes tráfico, tienes buen diseño, y aun así las ventas no llegan. Antes de pensar en más anuncios o más contenido, revisa si tu web tiene alguna de estas fugas — son silenciosas, pero cuestan más que cualquier campaña mal pagada.
1. Un formulario que pide demasiado
Cada campo extra en un formulario reduce la conversión. Nombre, correo, teléfono, empresa, puesto, presupuesto estimado, cómo nos conociste… para cuando el visitante llega al botón de enviar, ya se cansó y cerró la pestaña.
Qué hacer: pide solo lo indispensable para el primer contacto (normalmente nombre y correo o WhatsApp). El resto de la información la puedes obtener después, en la conversación real.
2. Botón de acción sin verbo claro
“Enviar”, “Más información” o un ícono sin texto no le dicen al visitante qué va a pasar después de dar clic. La incertidumbre frena la acción, aunque sea mínima.
Qué hacer: usa verbos específicos y en primera persona cuando puedas: “Quiero mi cotización”, “Ver planes y precios”, “Agendar mi llamada gratis”. El botón debe prometer exactamente lo que entrega la siguiente pantalla.
3. Prueba social invisible o genérica
Un testimonio sin nombre, sin foto, sin contexto (“Excelente servicio – Cliente satisfecho”) no convence a nadie. La gente confía en gente, no en frases flotando sin respaldo.
Qué hacer: usa testimonios con nombre completo, foto real (o logo de la empresa), y resultado específico. “Aumentamos 40% las conversiones” pesa mucho más que “muy buen trabajo”.
4. Velocidad de carga que mata la decisión antes de que ocurra
Puedes tener la oferta perfecta, pero si la página tarda 4 segundos en cargar, más de la mitad de los visitantes ya se fueron antes de leerla. No hay copy que arregle una fuga de velocidad.
Qué hacer: revisa tu LCP en PageSpeed Insights. Si está arriba de 2.5 segundos, ninguna otra optimización de conversión va a rendir su potencial completo.

